Le denominaron árbol del orgullo, por ser el único con plumas, estrelladas y azules en lugar de hojas (plumas de pavo real) pero aun con esta condición se sentía orgulloso de si mismo, se sentía superior a los demás por tener aquellos colores sobre si.
Era verdad el pecado se había revelado, y se revelo como si fuese aquel tiempo de la creación, despertando toda la furia del ermitaño a semejanza de Dios, por causa de la desobediencia del árbol al dejarse tentar por el espirito bestial convertido en serpiente. Este no hizo más que aborrecer al tentado, desterrándolo de su lado por completo, no permitiéndole ninguna andanza por el amplio bosque, obligándolo a vivir plantado en el mismo lugar de siempre por el resto de su larga vida, y lo mas peor teniendo que cargar con la insoportable condición del pavo real sin poder controlar sus conversaciones pero no había un receptor, ya que no había un árbol a el cual le importase escuchar.
Esto se convirtió en todo un espectáculo, mientras los demás arboles disfrutaban sus caminatas, el orgulloso árbol tenia que soportar sus pasos, escuchar las burlonas conversaciones de estos cada vez que se referían o murmuraban sobre el, sus risas despavoridas y descontroladas, tener que exaltarse cada vez que intentaba pegar los ojos ya que presentía los correteos de las raíces como manada de búfalos en chile lo que le impedía el sueño.
Sin embargo, este no soporto largo tiempo, a medida que su desesperación aumentaba, se elevaban sus ganas de devorar, de destruir; como aquella vez que despedazo cada pavo real que en el se poso. Pero esta vez sus ansias se hacían aun mayor, en veces perdía el control y pronunciaba miles de palabras por minuto, pero nadie lo escuchaba, aumentaba el tono de su voz para atraer a los animales de alrededor, pero ninguno se asomaban a escuchar sus gritos de desesperación, solo se burlaban de el, de su imprudencia.
Un día de esos, naturalmente de aquellos en los cuales solía ser el árbol la parte ignorada del bosque, este planeo controlar sus expresiones y convertirlas en armoniosas canciones, que atrajesen toda voz que la escuchase, como el flautista del cuento, que controlo todas las ratas ahogándolas en el rio, para deshacerse de ellas. Sin embargo de esto obtuvo todo el resultado planeado, los arboles de rededor movían sus ramas al compas de la melodía, los animales cercanos acertaban con la cabeza como si fuese el síndrome del rap, los hombres del desierto danzaban como en el musical "Hi school miusic" hasta llegar donde reposaba el árbol; todos unieron sus voces , todos danzaron al ritmo de la interpretación, todas las voces juntas daban la impresión de una sola voz en todo el bosque, y antes de que el ermitaño se diese cuenta de aquella desgracia que acontecía solo se pudo percibir el paro de todas las voces al mismo tiempo, como esperando la respuesta de un grito de auxilio. Aquel momento se puede definir como el final del mundo, como el fin de todo ser viviente, el final de aquella arboleda. No se escucho un solo murmullo, solo un gas proveniente de la boca del árbol y minutos después sus orgullosas carcajadas. Dicen que mas nunca se volvió a saber de securi , que se frustro por no llegar a tiempo aquel día, que se desvaneció entre los últimos pasos que se escucharon en aquel lugar, que ya no eran los arboles sus mejores amigos, esta vez eran los peces. También se dice que cuando llego el otoño se desnudaron todas las ramas de los arboles, excepto este que dio pantalones.
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